martes, 3 de noviembre de 2009

LA TRAICION DE ADICAE - ACTO PRIMERO





Publicado por E-movilízate on jueves, octubre 29, 2009

Cuando hace tres años y medio salían a la luz los escándalos de Afinsa y Fórum Filatélico, miles de afectados quedaban indefensos a lo largo y ancho de la geografía española. La empresa a la que habían confiando sus ahorros resultaba ser, después de 25 años funcionando con todos los parabienes, una gran estafa que se había engullido todas sus ilusiones, todo su futuro.

Lo que a priori parecía una gran ventaja a la hora de presionar, ser miles, cientos de miles, se mostraba pronto como un gran hándicap que se unía a la dispersión geográfica para debilitarnos en lugar de hacernos fuertes.

Pronto empezaron a surgir asociaciones que pregonaban a bombo y platillo que su misión consistiría en defender nuestros derechos. Algunas se crearon ex profeso, incluso desde la dirección o bajo la tutela, como quiera entenderse, de las empresas acusadas de estafa salieron algunas de ellas, fielmente dirigidas por ex trabajadores. Otras manifestaban no tener nada que ver con la empresa, otras eran asociaciones de consumidores que pertenecían al Consejo de Consumidores y Usuarios.

Las diferencias entre unas y otras eran evidentes y las brechas se hicieron mayores en momentos muy puntuales del proceso: unas eran premiadas por el Estado con unas subvenciones que hasta el mismo Tribunal Supremo consideró en parte injustificadas sin que hasta la fecha sepamos si esas cantidades injustamente cobradas han sido reintegradas, otras nos presentaban un convenio basado en el cobro de participaciones de fondos de inversión, otras se alían con la empresa para hacernos accionistas.

Después de muchas diferencias a primera vista insalvables, se empieza a vislumbrar un principio de acercamiento entre unas asociaciones y otras, que se traduce en un hecho en la manifestación del 9 de mayo de 2009. Allí se dieron cita cuatro de las grandes asociaciones o federaciones de afectados existentes:Adicae, Ceaffa, PBs, FAF.

No estaban todas las que son, ni quizás representaran a la mayoría de los afectados, recordemos que la mayoría ni siquiera está asociada, pero tal vez fuera lo que más se pareciera a esa unidad. A partir de ese punto de partida se pretendía crear un grupo de trabajo que mediante la negociación política intentara conseguir la mejor solución para los afectados.

Como grupo ha habido múltiples reuniones, tanto entre las distintas asociaciones que lo componían como con los diferentes grupos políticos. Reuniones que hasta la fecha planteaban ante terceros una postura unitaria conseguida con mucho esfuerzo y mucha mano izquierda, todo lo necesario para conseguir solucionar un problema común, sin que ese problema y los diferentes puntos de vista entorpecieran el trabajo a desarrollar, pasando muchas cosas por alto a unos y a otros, evitando o limando esas asperezas que hasta la fecha habían imposibilitado una unión efectiva y provechosa.

Sin embargo hemos de reconocer, con pesar, que sólo tres de los cuatro componentes de este grupo buscaban verdaderamente una solución. Uno de ellos, Adicae, medraba utilizando al resto de sus compañeros de viaje con fines que nada tienen que ver con la defensa de los intereses de los afectados, utilizándonos para jugar a la política, usándonos como kleenex, pidiendo limosna, eso sí, en solitario, sin el respaldo ni el consentimiento del resto de asociaciones que hasta ahora se habían sentado en la misma mesa, haciendo creer tanto a la ciudadanía como a nuestros gobernantes que tenía poder de convocatoria, cuando todos sabemos que Adicae jamás ha conseguido movilizar a más de 200 personas.

Ahora, una vez que ha exprimido al resto de asociaciones que junto a ellos iban a presentar una propuesta de solución, se adelanta y presenta por su cuenta una propuesta con unos mínimos totalmente inaceptables para quienes decimos alto y claro que no queremos limosnas, queremos justicia, queremos que se nos equipare al resto de los ahorradores.

Señores de Adicae, han perdido una ocasión única para demostrar que son una asociación eficaz, que son una asociación que respeta a los afectados, que son capaces de trabajar codo con codo con los demás en lugar de mirarse continuamente el ombligo buscando protagonismo.

Después de tres años y medio, señor Pardos, no sabemos lo que entiende usted por "solución razonable, justa y moderada que restauraría el prestigio de las instituciones, del Gobierno y la Justicia", pero no dude que usted si sabrá lo que entendemos nosotros de su justicia, razón y prestigio.

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